Me quedé a dormir en lo de mi mamá. Me había entregado unos paquetes de regalo. Decidí abrirlos al día siguiente. Durante la noche no dormí mucho que digamos. Me levanté y sentada en el inodoro escribí:
Aprendiendo a controlar los sentimientos.
Aprendiendo a jugar atravesando el dolor de la soledad.
Ceremonial y Protocolo Ahuyentador del dolor terrenal.
Hey mamá, soy poeta y ya me ves... despliego la treta al revés. Aprendo a no agitar el poema de una vez. Mi voz ya no tiembla. Unicamente alguna R de vez en cuando se entrevera. Soy un escribiente y eso de una u otra manera me vuelve poeta y profeta. El dolor desde mis pies asciende y se lleva hasta la altura constante y serena advierte dispuesta. Aún no me meten presa. Será que me he vuelto dispuesta inclusive para aquellos que me juraron la pesa.
Dispongo
Valiente
Conecto dispuesta
Vuelvo al papel más contenta.
Se desplegó la tiniebla; ahora es la base de todo y de todos. Aún no entienden. Me quedo en la tierra. Perdónenme Dioses... aún me exasperan.
Escribo y entiendo el amor que penetra. La birome se ha vestido de negro. Soy feliz cuando veo que de trapo estamos hechos. Anudo y desato muñecos de trapo.
No firmo
Dispongo
Cascada
Me oigo
Libëlula Freyja
Perdonen
esta es la más honesta.
OPERA POETA
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A la mañana abrí los regalos y se lo leí:
La historia sin fin
El amor
libre
del devenir
La fuerza
La batalla
La humildad
del actor
vuelto
palabra
.
.
.
P.D.>>>



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